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Economía
Ventas minoristas pyme: retrocedieron 2,7% en agosto y acumulan una baja del 2,4% en el año

Las ventas de los comercios minoristas pyme registraron durante agosto una caída interanual del 0,2% en términos reales. En la comparación con el mes anterior, la actividad mostró una baja del 2,7% y acumuló así un descenso del 2,4% en lo que va del año, de acuerdo con los datos difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Según explicó la entidad, el resultado negativo en términos interanuales estuvo relacionado con la pérdida de poder adquisitivo provocada por los aumentos en las tarifas de los servicios y el endeudamiento de las familias.
CAME también señaló que el menor nivel de actividad posterior a las vacaciones y la pérdida de impulso de los ingresos disponibles profundizaron la cautela de los consumidores, que concentraron sus compras principalmente en gastos indispensables.
Cómo evaluaron los comerciantes la situaciónAl analizar la evolución interanual de los negocios, el 47,4% de los propietarios consultados afirmó que su nivel de actividad permaneció sin cambios respecto del mismo período del año anterior. Este porcentaje significó una reducción de 0,7 puntos porcentuales frente a la medición del mes previo.
En tanto, el 46,5% manifestó que las condiciones de su negocio empeoraron. La cifra representa un incremento de dos puntos porcentuales respecto del 44,5% registrado en julio.
Solamente el 6,1% de las pymes relevadas informó una mejora en su desempeño operativo durante el período.
Qué esperan las pymes para los próximos 12 mesesRespecto de las perspectivas para el próximo año, el 43,9% de los encuestados considera que su situación económica continuará sin modificaciones. La proporción representa una disminución de 2,4 puntos porcentuales en las respuestas neutrales frente al informe anterior.
Por otro lado, el 42,8% proyecta una situación futura mejor, prácticamente sin variaciones respecto del 42,4% registrado en julio. El 13,3% restante espera un deterioro.
En materia de inversiones, el 57,9% de los consultados sostuvo que actualmente no es un momento adecuado para destinar fondos a su empresa. Otro 28,6% no tomó una posición al respecto, mientras que el 13,5% respondió que sí considera oportuno realizar inversiones.
Cuatro de los siete rubros tuvieron subas interanualesEl relevamiento sectorial mostró resultados positivos en cuatro de las siete categorías analizadas.
Perfumería encabezó las subas, con un crecimiento interanual del 12,8%. Le siguieron Textil e indumentaria, con un 6,4%; Calzado y marroquinería, con un 1,2%; y Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con un incremento del 0,3%.
En sentido contrario, tres sectores registraron retrocesos frente al mismo período del año anterior. La mayor caída correspondió a Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con un descenso del 4,8%. Luego se ubicaron Alimentos y bebidas, con una baja del 2,5%, y Farmacia, con una contracción del 0,5%.
Las ventas online crecieron 17,6%El índice general elaborado por CAME contempla las operaciones realizadas por los comercios relevados a través de cualquier modalidad de venta.
Durante agosto, las ventas online efectuadas por establecimientos que también cuentan con locales a la calle crecieron un 17,6% interanual. Frente al mes anterior, el incremento fue del 0,4%.
Consumo concentrado en compras indispensablesEl comportamiento del comercio minorista durante agosto volvió a mostrar una demanda condicionada por el impacto de las tarifas y el endeudamiento acumulado de las familias.
Los comerciantes detectaron compras específicas de panificados, indumentaria infantil y artículos de regalería vinculadas con el calendario escolar y las celebraciones por el Día del Niño. Sin embargo, esas operaciones no tuvieron suficiente volumen para revertir la caída general del consumo en los rubros masivos.
Las compras continuaron concentrándose en reposiciones que no podían postergarse y tratamientos esenciales. En cambio, los bienes durables, el calzado formal y los productos de mayor valor siguieron relegados, en un contexto caracterizado por decisiones de consumo cautelosas y fragmentadas.
Del lado de la oferta, los comercios trabajaron con márgenes de rentabilidad reducidos como consecuencia de las sucesivas actualizaciones de las listas mayoristas, los costos de los fletes y la competencia de productos importados de bajo precio.
Las dificultades para ofrecer planes de cuotas sin interés llevaron a los comerciantes a recurrir con mayor frecuencia a descuentos por pagos al contado, liquidaciones correspondientes al cierre de temporada y promociones bancarias para impulsar la salida del stock disponible.
Frente al incremento de los costos operativos y las restricciones de financiamiento que enfrentan los hogares, las empresas mantuvieron una administración prudente de sus recursos, limitaron las reposiciones preventivas y evitaron avanzar con nuevas decisiones de inversión.
