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El bajo consumo limita la recuperación y la proyección de crecimiento del PBI cae al 2,4%

Río NegroRedacción7 de septiembre de 2026
El bajo consumo limita la recuperación y la proyección de crecimiento del PBI cae al 2,4%

El Gobierno consiguió evitar el impacto cambiario que atravesaron las últimas tres administraciones durante su tercer año de gestión y logró desacelerar la inflación hasta el 1,7% mensual. Sin embargo, la reducción de las previsiones de crecimiento del PBI al 2,4% refleja las dificultades que todavía enfrenta la actividad económica, en un escenario marcado por el bajo consumo y la dolarización de los ahorros.

La posibilidad de alcanzar un segundo mandato consecutivo se presenta como un objetivo complejo en América Latina, una región donde la alternancia política predominó en los últimos procesos electorales.

En este contexto, la Casa Rosada consiguió contener el frente cambiario y los agregados monetarios. Pese a ese ordenamiento macroeconómico, la aprobación de la gestión se encuentra alrededor del 35%, un nivel que obliga a considerar posibles escenarios de balotaje de cara a las elecciones de 2027.

Inflación en baja y una economía con fuertes diferencias

Un análisis del economista Pablo Wende señala que el ancla cambiaria permitió contener la suba de los precios, aunque sus efectos sobre la actividad productiva derivaron en una economía con marcadas diferencias entre sectores.

La desaceleración inflacionaria se produce al mismo tiempo que persisten una fuerte restricción del crédito y una caída en las ventas de bienes durables. De esta manera, la estabilidad financiera todavía no consigue trasladarse al consumo masivo.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), difundido por el Banco Central, mostró esa dualidad.

Las consultoras privadas calculan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) descendió al 1,7% en agosto y proyectan que permanecerá por debajo del 2% mensual durante el tramo final del año. Para 2027, las previsiones sitúan el costo de vida cerca del 20% anual.

Al mismo tiempo, las estimaciones sobre el crecimiento económico fueron corregidas a la baja. La proyección del PBI para este año pasó del 3,5% previsto por el FMI al 2,4%.

Qué sectores sostienen la actividad y cuáles permanecen estancados

Las diferencias también aparecen al observar el comportamiento de los distintos sectores económicos.

La minería, el agro y la energía continúan aportando divisas a través de exportaciones firmes y se encuentran favorecidos por el aumento del petróleo hasta los US$ 90 por barril.

En cambio, la industria manufacturera, el comercio y la construcción siguen sin exhibir señales claras de recuperación.

De acuerdo con el análisis de Pablo Wende, la distancia entre las actividades vinculadas con las exportaciones y aquellas que dependen de la demanda interna condiciona la percepción sobre el funcionamiento de la economía.

Según esa lectura, aproximadamente el 20% de la actividad avanza a un ritmo firme, mientras que otro 40% permanece estancado.

Tasas, crédito y situación de los bancos

En el plano financiero, durante las últimas dos semanas se registró un alivio parcial a partir de la reducción de las tasas en pesos, un leve retroceso de las cotizaciones paralelas del dólar y un riesgo país que descendió por debajo de los 500 puntos básicos.

La decisión del Tesoro de no renovar la totalidad de los vencimientos de deuda generó una mayor disponibilidad de liquidez en las entidades financieras. Esta situación llevó a bancos como el Nación a reducir las tasas correspondientes a los préstamos personales.

Sin embargo, los grandes inversores internacionales continúan mostrando cautela dentro del mercado accionario.

Informes de Portfolio Personal Inversiones (PPI) indican que los bonos soberanos en dólares descuentan una probabilidad superior al 70% de continuidad política del oficialismo.

Por otra parte, un reporte de Delphos Investment señaló que las entidades financieras locales operan con un descuento del 34% frente a bancos comparables de la región, con valores patrimoniales similares a los registrados durante el escenario de pánico posterior a 2019.

Pablo Wende advierte que la mayor liquidez disponible no necesariamente se transformará de manera automática en una expansión significativa del crédito corporativo e hipotecario. Esto ocurrirá mientras las entidades mantengan dudas respecto de la capacidad de pago de los tomadores y la morosidad dentro del segmento fintech.

El atesoramiento de dólares pone un límite al consumo

Pese al escenario internacional favorable generado por los precios de los commodities y las iniciativas políticas de la Casa Rosada destinadas a recuperar la iniciativa parlamentaria, el comportamiento de los ahorristas aparece como uno de los principales obstáculos para consolidar la recuperación.

El flujo de divisas que queda fuera del sistema bancario establece un límite para la recuperación del consumo.

Durante julio, la compra de moneda extranjera destinada al atesoramiento personal superó los US$ 3.000 millones.

Este comportamiento también repercute sobre los bienes durables: los pesos destinados a la adquisición de moneda extranjera dejan de dirigirse al mercado de vehículos, electrodomésticos y bienes de capital.

A su vez, las mesas de dinero anticipan que la demanda de dólares como mecanismo de cobertura aumentará a medida que se acerque el calendario electoral de 2027.

En su evaluación final, Pablo Wende considera que el Gobierno no puede apoyarse únicamente en el resultado parcial obtenido mediante el ancla inflacionaria.

Con la dolarización absorbiendo parte de la liquidez disponible, el desafío para los próximos meses será conseguir que la estabilidad macroeconómica tenga un efecto concreto sobre los ingresos reales de las familias antes de que la discusión electoral pase a ocupar el centro del debate público.

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